¡Hola! ¡Hola! ¡Tentadores!

¿Qué tal el comienzo del año? Espero que haya sido bueno. El mío, bueno, no me puedo quejar, pero lo que está claro es que depende de nosotros cómo empezarlo, así que… ¡EL COMIENZO DEL AÑO ESTÁ SIENDO GENIAL!

Si… se me va un poco la cabeza. Sorry.

Llevo un tiempo buscando un tema para poder escribir. El asunto estaba un poco seco, la verdad, no se me ocurría nada y como habréis podido observar, llevo unas cuantas semanas sin escribir. Podría poner un post chorra, que lo he pensado, pero no me convencía la idea. ¿Otro post de material “guarreril” para presentaros? Demasiado rimbombante a mi parecer. Lo poco gusta y lo mucho cansa.

Busqué y busqué y… nada. Sin ideas. Es lo que tiene la inspiración, que a veces te aparece en el momento menos adecuado Cuando no tengo el ordenador a mano, en el metro, en el coche, cuando tengo faena en la tienda a borbotones y no puedo pararme ni media hora a escribir. Vamos, que no podría aparecer cuando estoy en el sofá con una taza de té y el ordenador a dos zancadas, no. Aparece cuando quiere. Así que seguí buscando…

Y hoy por casualidad, me he encontrado con un vídeo bastante inquietante y que me ha hecho reflexionar sobre mi comportamiento y el de la gente que me rodea cuando estamos en sociedad. Y es que hace tiempo que me di cuenta que tengo un problema con el móvil. Y cuando lean esto mis padres y mi bicho me lo van a recriminar, lo sé. Al ver el vídeo me he visto reflejada, no por la protagonista, si no, por la gente que le rodea. Yo hago (o hacía) lo mismo. Y es que no podía pasar ni cinco minutos sin apretar el botón de desbloqueo para cerciorarme de que no había ningún whatsapp, notificación de facebook o llamada que ya ves si no me iba a enterar de que me llaman con el móvil a 5 cm de mi cuerpo, era un sin vivir.

Me di cuenta  hace poco, para ser sinceros. Y fue alrededor de navidades. Posiblemente antes, pero no fui totalmente consciente hasta esas fechas tan señaladas. Y es que me pregunté, ¿qué pasaría si me dejo el móvil en el bolso? ¿Pues sabéis que? Que no pasó nada. Bueno, miento, que disfruté de mi familia, de mi bicho y mi bichete, y señores, no se acabó el mundo. Cierto es que iba cada cierto momento a mirar el móvil al bolso hay que desintoxicarse poco a poco, pero pude cenar o comer tranquila, o hacer la sobremesa tranquila. Y me sentí genial.

Mi bicho lleva con el móvil  estropeado cerca de dos meses. Él por supuesto dice que vive mejor. Es más, está mirando compañías de telefonía y no quiere internet en el móvil. Le entiendo. Pero no sabéis el quebradero de cabeza que me suponía a mí y a la gente de su alrededor, que no paraban de recibir mensajes con él como destinatario. ¡Un show! Pero él, la mar de feliz.

Y es que no nos damos cuenta de lo que nos perdemos. No sabemos vivir una situación sin hacer la foto o el vídeo correspondiente y de subirla a las redes sociales. Foto de lo que comemos. Foto de lo que nos hemos comprado. Foto de fiesta. Foto de resaca. Foto. Foto. Foto.



Hay más mundo alrededor de las 3 o 4 pulgadas luminosas que miramos a diario. Hay gente a nuestro alrededor que quiere que dejemos el móvil en la mesa y le escuchemos. Hay situaciones en la misma calle que nos pueden sacar una sonrisa y alegrarnos el día. La sonrisa de un bebé. Una pareja de ancianos dando un paseo romántico. Un hombre devolviendo el billete de veinte euros a una señora que se le ha caído cuando salía de la panadería. Un joven ayudando a una anciana a cruzar la calle. Un perro saltando y ladrando de alegría pidiendo la piedra que tiene su dueño en la mano. Un niño riéndose a carcajadas y correteando por la acera mientras su padre corre detrás de él. No somos conscientes de la cantidad de cosas que nos perdemos por mirar a esa pantalla.

El otro día mientras comía con unos amigos, nos dimos cuenta de que ninguno había sacado el móvil en toda la comida. Estuvimos conversando, riendo y bromeando en todo momento. Y nos sorprendió que nadie sacara el móvil. Debería de ser lo normal, ¿no? y no ser una sorpresa. Pero no es así. Está a la orden del día. La situación con mis amigos es lo “anormal”.

Os pongo el vídeo en cuestión. Espero que os haga reflexionar como a mí y consideréis si es TAN necesario mirar el móvil cada dos minutos. Os lo aseguro, ¡os sentiréis libres!


¿Qué opináis del tema? ¿Sois tan dependientes del móvil como en el vídeo? Ser sinceros, opinar en el post o en facebook. El debate queda abierto. Y si os apetece, ¡compartir! Así seremos más opinando del tema.
PD. El próximos post va estar calentito, calentito. ¡Relato erótico a la vista!

¡Un besito Tentadores míos!